La historia de la pizza napolitana: de Nápoles a Vilagarcía
La pizza napolitana tiene una historia de más de 200 años que nace en los callejones de Nápoles. Lo que comenzó como comida humilde para los trabajadores del puerto se ha convertido en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La masa: el secreto mejor guardado
En Luna di Napoli, cada pizza comienza con una masa de fermentación lenta de mínimo 48 horas. Este proceso transforma la harina en algo completamente diferente: una masa ligera, digestible y llena de matices de sabor que una masa rápida jamás puede lograr.
La paciencia es el ingrediente más importante de una buena pizza napolitana.
El horno de piedra: 485°C en 90 segundos
El horno de leña alcanza temperaturas de entre 430°C y 485°C. A esa temperatura, la pizza se cocina en apenas 60-90 segundos, creando ese borde alto y aireado —el cornicione— ligeramente tostado que la hace inconfundible.
¿Por qué la piedra y no el acero?
La piedra absorbe y redistribuye el calor de forma homogénea. El resultado es una base crujiente en el exterior y suave por dentro, sin que la humedad de la mozzarella empape la masa.
Los ingredientes: solo los mejores de Italia
En nuestra pizzería usamos:
- Tomate San Marzano DOP — cultivado en las laderas del Vesubio
- Mozzarella fior di latte — fresca, de producción artesanal
- Aceite de oliva virgen extra — italiano de primera prensada
- Albahaca fresca — para añadirla siempre después del horno
Cada ingrediente tiene un papel específico. El tomate aporta acidez y dulzor. La mozzarella, cremosidad. El aceite, profundidad. La albahaca, frescura.
De Nápoles a Vilagarcía
Llevar la tradición napolitana a Vilagarcía de Arousa fue un reto apasionante. La costa gallega comparte con Nápoles algo fundamental: el amor por el mar, la familia y la buena mesa.
Hoy, en Rúa Ramón y Cajal, 5, puedes cerrar los ojos con cada bocado y escuchar el mar de Nápoles.
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